El sábado 18 en el espacio de Azada y Barro tuvimos el placer de compartir un bonito día con un fantástico grupo de amantes del campo llenos de curiosidad por el mundo de las abejas.

La actividad la empezamos prepando cuadros con láminas de cera para introducirlos en las colmenas más tarde. Desde ese momento y hasta la hora de comer Toni, totalmente en su salsa, no paró de hablarnos de abejas y de apicultura.

Tras ponernos los trajes y caretas iniciamos la pequeña excursión al colmenar donde nos esperaban nuestras chicas, pequeñas en tamaño, pero enormes en laboriosidad e importancia, aunque desgraciadamente invisibles para muchas personas.

Toni encendió el ahumador, nos abrió las colmenas, nos mostró los cuadros cargados de miel y de abejas; nos habló de cómo, quién, por qué, cuándo y cuántas viven en las colonias, en una colmena, de su organización, de sus etapas de vida de el porqué de su declive y más, mucho más.

Percibir la mezcla del humo junto el olor que desprenden las feromonas liberadas por las abejas, es una nueva experiencia. Así como escuchar el zumbido a nuestro alrededor con renovada intensidad y, tal vez para algunos,  desconocido volumen.

Nuestro grupo de apicultores, activos y participativos (tal vez por un día o tal vez más) preguntaban para entender y comprender mejor todo lo que estaban viendo y viviendo, pues es cierto que la primera vez (como en casi todo) tanta información puede llegar a desbordar.

La sesión matutina la finalizamos recogiendo los panales que cosechamos después de comer y el punto final lo puso la miel. Personalmente creo que hay pocas cosas tan sencillas y gustosas en la vida como comerse una fruta recién cogida del árbol y chuparse los dedos con la miel recién cosechada.

Esperamos que para algunos de vosotros la experiencia haya sido como la sensación del veneno cuando te lo inocula el aguijón de una abeja: INOLVIDABLE.

Y sabemos que algunos también lo probastéis…

Por último agradecer a Eva y a Jose el querer compartir su lugar con nosotros y por supuesto a todo el grupo:  Celsa, Cyrille, Fernando, Gabi, Jorge, Jose, Julia, Luisa, María, Miqui, Moi, Nuria y Rosa  por el genuino interés demostrado al querer acercaros a las abejas y a su mundo. Ellas nos necesitan para que las defendamos y les demos la voz que no tienen, pero en realidad somos nosotros los que más dependemos de ellas. Estamos convencidos de que estas actividades, cuanto menos, ayudan a respetarlas, valorarlas y quererlas.

Hasta pronto y ya sabéis “BEE CALM & LOVE BEES”